sábado, 8 de julio de 2017

Encerrada- Luna Pianetti


Una mañana, al despertar de un sueño agitado, Luna Pianetti se encontró en su cama convertida en un pájaro, mejor dicho, en un arrendajo. Estaba acurrucada contra un lugarcito de su cama con todas sus plumas hasta la  cabeza. Al abrir los ojos lo primero que vió fueron las diminutas y delgadas patas; luego pudo ver sus plumas grises con toques azules. Todo a su alrededor se veía enorme.

Luna no podía creer lo que pasaba, desconfió de estar despierta, como si estuviese dentro de una película en donde el personaje principal está encerrado en una habitación sin ventanas y con una puerta con gruesos barrotes. ¿Estaba presa? No entendía porque se había convertido en un arrendajo.

Movió su cabeza. Desplegó lentamente las alas de su cuerpo, pesaban una inmensidad, como si fuesen de porcelana. Se animó a pasar entre los barrotes de la puerta. Tomo fuerzas como para volar pero no lo logró en el primer intento. Tomó altura y velocidad. Recorrió cada pasillo que encontraba. Vio una gran puerta con un letrero que decía biblioteca. Pensó que allí encontraría una respuesta.

Buscó en cada estantería hasta encontrar un libro de aves. Lo abrió en sus primeras páginas y descubrió que el arrendajo tenía reputación de ladrón de nidos, que se lo asocia con los problemas y la mala suerte. Inmediatamente comprendió lo que estaba ocurriendo: haber entrado en aquella casa y robado todos esas cosas no había quedado impune. Esa acción la transformó.

Luna extendió sus alas y salió volando por una ventana. La cárcel quedó atrás pero estaría confinada a ser un arrendajo por siempre.

1 comentario:

  1. Partís de una idea ingeniosa y la escribís correctamente. Algunos hilos sueltos que debilitan la lógica con que se encadenan los hechos: ¿cómo sabe que es un arrendajo, como puede agarrar un libro de la biblioteca?
    La oración "Esa acción la transformó." es innecesaria pues explica lo obvio.
    NOTA: 7,50

    ResponderBorrar