domingo, 9 de julio de 2017

Jeronimo Balla-El roedor

El roedor


 Una mañana al despertar de un sueño agitado Jeronimo Balla se encontró en su cama convertido en un gran roedor gris. Estaba echado de espaldas y, al alzar su cabeza, podía ver su pelaje espeso y su delgada y alargada, casi desnuda, cola rosada. Al menos conservaba su mente.  Se encontraba inquieto y se dio cuenta que efectivamente no se trataba de un sueño, se preguntaba cómo había pasado esto y observó su alrededor. Se sentía el único objeto impulcro en toda la habitación en la que estaba, aunque esta no era muy limpia. Nunca en su amplia carrera tuvo este tipo de pensamientos. El día anterior había llegado a un hotel de ruta después de haber viajado toda la noche y en su vida de contador esto no le era normal.  No quería perder el tiempo, tenía que seguir el camino y que temía que los policías lo alcanzaran. Después de varios intentos pudo bajar de la cama y dejar el dinero para pagar su estadía sobre la mesa, no quería tener más problemas legales con terceros.  Aunque no tenía muchas cosas a las que aferrarse más que el dinero y sus cigarrillos, le costó soltar la vida que sostenía hasta entonces. Se escapó por un hueco que había en la pared y corrió por el asfalto hacia el pastizal con sus diminutas patas. Un neumático fue lo último que vio.La policía había llegado. 

1 comentario:

  1. Partís de una idea ingeniosa y la sostenés muy bien a lo largo del relato; se destacan el ritmo veloz y la cantidad de palabras justas,
    No es acertado que llames objeto a un ser vivo: "el único objeto impulcro".
    Rever puntuación, párrafos, algunos tiempos verbales.
    NOTA: 8

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