sábado, 8 de julio de 2017

No tiene que ser un sueño.
Juliana Guggini

Una mañana al despertar de un  sueño agitado, se encontró en su cama convertida en una extraña para sí. Tenía un vago recuerdo de ese cuarto en el cual el reloj despertador la había levantado a las 05:55 am. El aroma familiar del tostador que anticipada el desayuno entraba por su nariz. Quien era aquella chica que observaba todo lo que la rodeaba con desconcierto en ese pijama negro y blanco con ositos y ése cubrecama estampado de Hello Kitty. Sobresaltada, escuchó que desde abajo la llamaban, "-vestite y baja a desayunar, que se hace tarde, te dejé el vestido sobre la silla junto a los zapatos amarillos-". Nada encajaba, excepto el olor a las tostadas. Un intenso palpitar comenzó a transformar el asombro en  miedo ante lo que veía. Como último intento resfregó sus ojos nuevamente y apretó fuerte los parpados con la esperanza de que al abrirlos todo volviese a la normalidad, a su camisón de seda que  le regaló su mejor amiga, a sus gatos sobre la cama y a la ropa deportiva colgada de la silla, todas esas cosas que hasta hacia tan solo unos minutos la definían. Tomó coraje y de un salto se abalanzo sobre el ropero abriendo sus puertas. Nada de la ropa que allí se encontraba le parecía convincente  y pensó, "que mal gusto tiene está chica". Eligió para ponerse lo que menos le disgustaba y apuro el paso en las escaleras. Una  poderosa convicción había transformado el desconcierto en decisiones que iba tomando mientras recorría los incontables escalones que la separaba de la cocina donde la esperaba el desayuno. Antes del último sorbo de café con leche miró el fondo de la taza y dijo en vos alta, "llegó más tarde del colegio, tengo que pasar por el Club porque quiero comenzar a jugar al hockey". Un nuevo día había comenzado.

1 comentario:

  1. Termino de leer desconcertada porque no reconozco en tu texto la resolución de la consigna: ¿cuál es la metamorfosis? No se sabe qué le sucede a la protagonista; solo se sabe que piensa como si fuera otra. Si despierta en el cuerpo y en la vida de de otra persona, resulta nada creíble que, con los minutos que le lleva vestirse y bajar, "Una poderosa convicción había transformado el desconcierto en decisiones... Un nuevo día había comenzado." Además, incomprensible.
    Faltan indicios y datos concretos que ayuden al lector, El título suma confusión.
    Rever puntuación, construcción de párrafos, vocabulario,
    NOTA: 5

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