Las Ideas
Muchos se preguntarán que pasa con las cosas y acciones que
uno nunca se animó a hacer por miedo. Dicen que se esfuman con el tiempo, que
en algún momento ya la gente no le da importancia, también dicen que, si una
persona no las hace, otra va y aprovecha para hacerlo.
El Sr. Zhao es el encargado de implantar las ideas de una
persona que no se animó a hacerlas, en la cabeza de otra persona que él vea
capaz de hacerlas. Estas ideas, al momento de llegar a Zhao, llegan a su valija
(se esfuman) por no ser aprovechadas y luego él se encarga de implantarlas en
otras personas.
Desde chico que se dedica a esto. A los 5 años fue hurtado
de su familia por su jefe, Lin Wáng, quien domina a los recolectores de ideas,
asignados por país. Él le ofreció a Zhao recursos en cambio de trabajo, dejándolo
sin opción. Y al momento de cumplir los 18, Zhao no lo volvió a ver.
Un día normal Zhao volvía de su trabajo caminando por las
calles de Hong Kong, para ir a cenar a su casa. Al abrir la puerta de su
departamento, encuentra una carta en el piso del correo chino. En la solapa
decía: Del Sr. Feng para el Sr. Zhao.
Zhao no sabía de qué trataba esta carta, le parecía raro, ya
que los últimos 40 años no se había relacionado con nadie más que el Sr. Lin.
Al abrirla, decía; “Sr. Zhao, seguramente usted no se acordará de mí, pero yo
si de usted. Se que sonará extraño lo que le voy a pedir, pero necesito que lo
piense muy detenidamente. Soy dueño de una cadena de supermercados en Argentina
y no tengo a quien dejarle mi herencia. Mi familia y mis amigos ya no están,
recurro a usted como última opción. Saludos”.
Al terminar la carta, quedo enmudecido. Se le pasaban tantas
cosas por la cabeza, ¿qué iba a hacer con su trabajo? ¿cómo viajaría hasta Argentina y dónde se
hospedaría? ¿quién era el Sr.Feng? El idioma no era un problema, sabía español.
Es más, no sabía si iba a ir, si iba a tomar semejante responsabilidad. Al dar
vuelta la carta, iban pegados un pasaje de avión a argentina, que salía el día
siguiente al medio día y una foto, en blanco y negro, en la cual había dos
niños jugando a la pelota. A uno lo reconoció, era él mismo y el otro era el
Sr. Feng, se acordó de ese momento. Ya tenía dos de sus preguntas respuestas.
Lo pudo pensar bien y decidió ir. Fue a visitar a Lin a
explicarle el problema y a pedirle que busque a un reemplazante mientras él no
estaba. Al día siguiente fue al aeropuerto y tomo su avión rumbo a Buenos
Aires.
Al llegar al aeropuerto vio a un hombre robusto mostrando un
cartel con su nombre, se acercó y le preguntó:
-
Sr. Feng?
El hombre guardo el cartel
-
Acompáñeme, por favor – exclamó.
Zhao lo siguió hasta llegar a un auto. El hombre le abrió la
puerta de atrás, le guardó el equipaje en el baúl y se sentó en el asiento del
conductor. Estuvieron viajando desde el aeropuerto al hospital, donde allí lo
esperaba el Sr Feng.
Al momento de llegar, el Sr Feng se alegró al verlo, le
contó de los proyectos que tenía en mente y que tenía 4 supermercados a lo
largo de la Capital Federal, que quería que Zhao los controle y los organice de
manera cuidadosa. Que al mudarse a Argentina perdió su familia y sus amigos en
China. También le dijo que tenía un hospedaje reservado para él, y que, aunque
a él no le importara mucho la plata, cobraría muy bien.
Zhao comprendió la manera de organizar del Sr Feng y al día
siguiente fue a visitar los 4 supermercados, a hablar con sus empleados acerca
de cómo quería organizadas las cosas. Apenas entrar al tercer supermercado, que
quedaba en Caballito, cerca de donde él se hospedaba, sintió un perfume de
mujer que de alguna parte lo conocía, pero no le dio mucha importancia, ya que
él iba a hacer su trabajo, no quería distraerse.
Al finalizar su charla, se acercó a hablarle a una chica de
la caja, en ese momento supo de quién provenía ese perfume que le había gustado
tanto. Su nombre era Mei, Zhao pudo conversar con ella pero poco tiempo porque
debía visitar el otro supermercado.
Al pasar dos meses de su trabajo, el Sr. Feng murió. Zhao en
ese tiempo lo había ido a visitar debido a que se sentía acompañado con él, fue
por eso que su fallecimiento le afectó.
Estuvo una semana sin salir de su casa. Cuando empezó a
salir era para fumarse un cigarro sentado en frente del supermercado donde
trabajaba Mei, para verla salir del trabajo e ir a la parada del colectivo.
Zhao sentía un vacío que no se iba, sabía con qué llenarlo, pero no cómo.
Un día Zhao despierta y ve que en su valija había una idea.
Le pareció extraño porque ya no estaba en ese trabajo. Era una idea para Martín
Fernández, quien trabajaba en uno de sus supermercados, en el que trabajaba Mei.
Esa noche Zhao implantó la idea en Martín.
Al día siguiente Zhao estaba convencido de hablarle a Mei,
así que la esperó a la salida del trabajo. cuando ella salió, la vio acompañada
de un hombre, era Martín.
Por miedo a que las cosas le salgan mal, Martín aprovechó y
se animó.
Desde ese momento, Zhao aprendió y aprovechó las ocasiones
que se le presentaron en la vida.

Jerónimo: el cuento comienza con una idea interesante, el peculiar trabajo de Zhao, pero la abandonás para llevarlo a Argentina (no resulta creíble la carta, la oferta de Feng, ni la facilidad con que se desarrolla su cambio de vida). A partir de aquí, la historia se vuelve previsible, un tanto inverosímil y confusa en el final: "Zhao implantó la idea en Martín. Por miedo a que las cosas le salgan mal, Martín aprovechó y se animó." Sobreentendidos que le quitan claridad a lo dicho. además, predomina el decir sobre el narrar.
ResponderBorrarRever uso de tiempos verbales, preposiciones, puntuación, párrafos, conectores, algunas mayúsculas.
Al editar, los párrafos deben alinearse con la herramienta "justificar".
NOTA: 6-