Sumergida
Caminaba a lo largo
de la orilla, sintiendo el ardor de la arena quemando sus pies. El mar sugestivo
la acariciaba y luego se retiraba. Ya se hacía presencia el bello atardecer
mostrando como se escondía en el horizonte esa magnífica luz. Que fascinante era
contemplar esa esplendida vista. El tiempo parecía quieto y sin embargo habían
pasado varias horas. Toma conciencia de esto, por lo tanto, retoma su camino de
vuelta.
Al entrar a su hogar,
se encontró con sus padres, y estos se mostraban muy preocupados, ya que se
había encontrado ausente demasiado tiempo. Su padre con el ceño fruncido la
envió a su habitación. No logro enfadarla, todavía podía sentir en su rostro la
hermosa brisa veraniega, y sus pensamientos la conectaron directamente con el
mar.
Halló unas cajas
debajo de su cama, al abrirlas termino sorprendida. Estas tenían un aspecto muy
peculiar; pudo notar que dentro de ellas estaba lleno de caracoles de mar de diferentes
colores y tamaños, y se asombró ya que la habitación se encontraba llena de
luces mágicas. Que bello era. Tomó en sus manos uno de los caracoles y los acerco
delicadamente hacia su oído, y este tenía un sonido igual al mar. Cerro sus ojos,
respiro profundamente.
Algo cambio. Se sentía
de una forma muy diferente, pero no sabía cómo explicar la sensación que estaba
viviendo. Sus piernas se habían convertido en unas relucientes escamas
anaranjadas. Solo lo compartía con sus caracoles, era su secreto. Pero cada vez
que ella cerraba las cajas, su cola desaparecía y se reencontraba con sus
piernas. Estos cambios que se producía, la divertían y a su vez le generaba
mucha intriga.
No era la primera vez
que realizaba largas caminatas por la playa. Su padre al no saber cómo ponerle
un límite, buscó en la habitación de ella y se encontró con las cajas. Observo
que habían unas llaves colgadas en la pared; tomo las mismas en sus manos, y a
pesar que eran las correctas, fallo en el intento. Se enfadó tanto al fracasar,
que se las llevo para nunca devolverlas.
Sumergida en un mar
de sueños, despertó desesperada y angustiada. Era de madrugada. Se destapo rápidamente
para ver si seguía con esas diferentes extremidades. Su corazón agitado y sus lágrimas
en los ojos estaban llenos de confusión, no comprendía que era lo que había
sucedido. Automáticamente salto de la cama en búsqueda de las cajas, y con una
mezcla de susto y de sorpresa, vio que las mismas estaban ahí. Su confusión
aumentaba, en su interior todo era vertiginoso. No lograba identificarse, no se
hallaba, aun sabiendo que tenía junto a ella a sus caracoles. Intentó abrirlas
para que la luz de sus caracoles le diera calma, pero se sobresaltó ya que
estas no estaban allí. Se encontraban vacías. Estaba perdida y muy entristecida.
Las cajas estaban oscuras, ella las veía y al mismo tiempo se quedaba sin aire.
Todo se oscurecía, sentía
que se desvanecía, que su cuerpo de convertía en arena…
Los pájaros cantaban suavemente
posados en su ventana, sin embargo en su habitación no había calma, todo giraba
en confusión. Se incorporó en su cama lentamente y vio que sus piernas hermosas habían vuelto a la
normalidad, y que el recuerdo de su reluciente cola de sirena ya no estaba.

Me encantó este cuento, creo que utiliza muy bien el aspecto de extrañamiente y que eligió exelentemente las pasabras usadas.
ResponderBorrarMalena: elaborás un texto atento a la intencionalidad estética y en el que se reconoce la intención de extrañamiento, pero en el que la historia no cierra pues hay incoherencias en el orden en que se encadenan los hechos y porque no resulta la l´´ogica que justifica lo sobrenatural. ¿De dónde sacó las cajas? ¿Por qué el padre se lleva la llave si ignora lo que sucede? ¿Qué es sueño y qué parte de la vigilia? ¿"Todo se oscurecía, sentía que se desvanecía, que su cuerpo de convertía en arena…"?
ResponderBorrarRever uso de tiempos verbales, puntuación, párrafos, conectores.
Al editar, los párrafos deben alinearse con la herramienta "justificar".
NOTA: 6,50